En qué creen los empresarios

Por mucho tiempo, se ha tenido la vaga creencia de que los empresarios pueden ser ateos, porque cada una de sus acciones en muchos casos van en contra de algunos reglamentos religiosos impuestos por la sociedad. Sin embargo eso no puede estar más lejos de la realidad. Un empresario no es ateo, ellos creen en acciones, en hechos. Simplemente creen en resultados y se esfuerzan por conseguirlos.

No se trata de que sean personas frívolas, es algo más bien que corre por las venas de un emprendedor, el deseo insaciable de apostar a creer en los resultados. Para ello, ellos han decidido crear una serie de mandamientos, que los mantenga en el camino de sus objetivos y a sus fieles intenciones de ser y tener un negocio exitoso. Toda religión tiene un canon, un código de leyes adoptado por sus seguidores. Los empresarios son un grupo irreverente que sigue su propio código, así lo asegura una figura que representa el sector financiero, Juan Antonio Alcaraz caixabank. Aquí están algunos de sus mandamientos.

No me avergonzaré del fracaso

Recordaré que el fracaso es parte de la experiencia humana y que no puedo tener mucho éxito sin probar un poco de fracaso. Elegiré ver el fracaso como un paso en el proceso de refinamiento, una adaptación de tipo. No seré un dinosaurio y moriré. Fallaré y evolucionaré.

No pondré excusas cuando no entregue

Sé que tomaré decisiones terribles y seré ineficiente. Admitiré estas insuficiencias y seguiré adelante. Recordaré que asumir la responsabilidad personal es una parte indispensable de la creación de un negocio. No voy a poner excusas. Yo hare realidad.

No esperaré a lanzar hasta que tenga un producto perfecto. Eso será demasiado tarde.

El perfeccionismo es el beso de la muerte. Lanzaré temprano y lanzaré a menudo porque no existe un producto perfecto.

Me rodearé de personas que me desafíen

Si soy la persona más inteligente en la sala, saldré. Si no soy desafiado con éxito todos los días, entonces no estoy trabajando con las personas adecuadas. Si no estoy experimentando gimnasia intelectual, emocional o técnica la mayoría de los días, entonces reconsideraré mi tribu.

Saltaré ahora, aterrizaré más tarde

Comenzar cualquier cosa, incluido un negocio, implica un riesgo. Voy a saltar y preocuparme por el aterrizaje solo cuando sea pragmáticamente necesario. Aprenderé a estar cómodo, incluso a prosperar, sin una hoja de ruta.

Construiré un culto de creyentes

La pasión es mi activo más valioso. Estaré en llamas y persuadiré a otros para que suban a mi cohete. No olvidaré que, otros creen en mi misión, y esforzarme por mí es la parte más importante de mi trabajo. Si pierdo mi pasión, me bajaré de la nave.

Seré amable con mi cónyuge e hijos incluso cuando mi día apeste

A pesar de mi lento progreso o mi equipo erosionado, mi familia será la constante a través de toda la locura. Trataré a las personas que amo como un violín de Stradivarius. No solo aspiraré al equilibrio de la vida, Lo exigiré.

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